Año: 2015
Categoría: Investigación
Estado: Proyecto

Apagado de cal

El ciclo de la cal que se inicia con la calcinación a unos 900 ºC de la piedra caliza, representa una de las tradiciones mas importantes de la arquitectura antigua. Ya en la antigua Roma, según cuenta Plinio, las normas edificatorias prescribían que sólo se empleara cal que hubiera reposado al menos 3 años, ya que cuanto más añeja, tanto mejor es la cal.

La argamasa de cal, aunque de uso restringuido en la actualidad, sigue siendo la materia prima más adequada para llevar a cabo obras de restauración y ejecutar técnicas decorativas como el estuco, la pintura de cal y la pintura al fresco. El blanco de cal no ha sido superado por ningún pigmento artificial. Si se compara un encalado con una fachada pintada con otro tipo de color blanco, esta aparecerá agrisada o azulada. La imperfección de su acabado da relieve y profundidad al conjunto.

El apagado que realizamos en una masia de l’Ametlla de Mar la primavera de 2015, representa una oportunidad para poder experimentar el proceso de apagado de cal y el material resultante; la cal apagada en pasta. La primavera de 2017 la cal ya puede ser usada para las aplicaciones más exigentes, y la primera, ha sido la sustitución de un revoco de cemento pintado con pintura plástica en una vivienda del Delta del Ebro que presentaba problemas de humedad por capilaridad. En la prueba se ha realizado un mortero mixto de cal apagada con cemento blanco y posteriormente se ha pintado con una pintura de cal sin ningún tipo de carga mineral ni cemento.